La Ley Dream - Septiembre 2007
La Reforma Plena de la Inmigración, parteada por el Senador Mel Martínez nació muerta a principios de este verano, cuando el fallo del voto de la clausura la condenó a morir... Las consecuencias de este fallo son reales. La agricultura y los líderes de negocios en la Florida y en otras partes contemplan una gran pérdida económica si los obreros que desean trabajar no están disponibles para hacer los trabajos que de otro modo no se harán. Pero, más trágicamente, las consecuencias se reflejan en más que simples índices económicos. Tienen rostro humano – son los rostros de millones de hombres, mujeres y niños quienes, por falta de remedios legales para tratar su estatus de inmigrantes, viven en un limbo lleno de temores con su vida y su futuro puesto en suspenso indefinidamente.
Sin embargo, el Senado de los Estatdos Unidos aún puede parcialmente redimirse – por lo menos proveyendo una pequeña medida de alivio a una población bastante discreta: los niños. Estos niños se encuentran en un estado “indocumentado” sin que sea su culpa. V
Vinieron a este país con sus padres – en muchos casos siendo bebés – y muchos de ellos se han destacado en la escuela y tendrían un futuro brillante – si tan siquiera tuvieran un estatus legal.
El Senador Dick Durban ha revivido su DREAM Act (Development Relief and Education for Alien Minors Act) / Ley Sueño (Ley de Desarrollo de Alivio y Educación para Menores Extranjeros) como una enmienda a un Proyecto de Ley de Autorización de la Defensa (Defense Authorization Bill) que pronto se llevará a votación en el Senado. Los estudiantes inmigrantes que han crecido en los Estados Unidos, que se han graduado de Segunda Enseñanza aquí, y puedan demostrar tener buen carácter moral, inicialmente podrían calificar para el estatus “legal condicional de residentes permanentes” (“conditional lawful permanent resident” status), el cual duraría normalmente seis años. Durante este período condicional, se le exigiría al inmigrante que asista a la universidad, se una a las Fuerzas Armadas, o trabaje un número significativo de horas prestando servicio comunitario. Al final del período condicional, aquéllos que reunen por lo menos uno de estos requisitos, sería elegible para obtener el estatus legal regular de residente permanente.
La Ley DREAM ofrecería a estos jóvenes una oportunidad para satisfacer su potencial y contribuir plenamente a nuestra sociedad. Esto es positivo no sólo para ellos, sino también para nuestro país. Mientras algunos en el Senado se niegan a agregar tal enmienda al proyecto de ley de defensa, no se puede dejar de reconocer que nuestras Fuerzas Armadas acogerían a algunos de estos jóvenes brillantes, ansiosos de probar su lealtad al único país que realmente conocen.
Para que la Ley DREAM sea aceptada como enmienda, se requiere el voto afirmativo de 60 Senadores. Si es promulgada, la Ley DREAM tendrá un impacto cambiante en la vida de los estudiantes que califiquen – y no sólo en los estudiantes que califiquen, sino en toda la sociedad americana, la cual se beneficiará, como en las historias de los éxitos de generaciones anteriores de niños inmigrantes – como los niños cubanos de la Operación “Pedro Pan” de los años 60 – han demostrado ampliamente.
En los últimos meses, he conocido aquí en la Florida Central veintenas de jóvenes de Méjico, Guatemala, Colombia, Haití y otros países que se encuentran en la misma situación. Negarle a nuestros vecinos jóvenes un futuro es una tremenda pérdida de talento y potencial humano.
Estos niños hablan como americanos – con perfecto acento de los Estados Unidos; piensan como americanos – algunas veces causando consternación en sus padres; y por supuesto comen como americanos. ¿Habrá 60 Senadores que sean “perfiles de valor” para que estos jóvenes puedan soñar como americanos? |