La Conferencia de Paz de Annápolis
Judíos, Cristianos, y Musulmanes Viviendo en Paz
Se están intensificando las preparaciones para la conferencia de paz de Israel y Palestina. Como líderes religiosos en las tradiciones judía, cristiana y musulmana, que vivimos en la misma comunidad con respeto mutuo, creemos que esa paz entre los israelitas y los palestinos es posible. No estamos solos en esta esperanza.
El pasado Diciembre, un grupo de prominentes líderes nacionales religiosos judíos, cristianos y musulmanes, hicieron un llamado a un renovado liderazgo político de los Estados Unidos por la paz en el Medio Oriente. Unimos nuestras voces a las suyas y oramos por que nuestro llamado a una paz justa le sea prestado atención por quienes formulan la política y por el público en general, ahora que las conversaciones entre los funcionarios israelitas y los palestinos se han reanudado.
La meta del proceso de paz es la solución de la creación de dos estados, un Israel reconocido y seguro y un estado palestino independiente y viable, que comprenda la Ribera Occidental y Gaza, viviendo uno al lado del otro en paz.
Ambas comunidades, la israelita y la palestina tienen historias auténticas de sufrimiento y aspiraciones legítimas. Sin embargo, la lógica de la paz requiere un compromiso de todas las partes a rechazar la violencia y abrazar el diálogo.
Con anterioridad a la incursión de Israel en el Libano el año pasado, en respuesta a provocaciones por Hezbollah, Israel había ganado cada guerra, pero nunca la paz. La paz en la Tierra santa para las tres principales religiones monoteístas no será ganada por medios militares, sino solamente por medio de un acuerdo negociado, que esté construido sobre compromisos realistas y pasos recíprocos concretos que inspiren confianza, y ayuden a superar décadas de mutua sospecha y hostilidad.
Los israelitas y los palestinos tienen derecho a la seguridad y a la prosperidad que fluye de la paz. La barrera de seguridad construida por Israel ha desviado ataques suicidas, pero no ha parado los crudos cohetes disparados desde Gaza que aterrorizan a los civiles israelíes diariamente. Este “Muro”, junto con la continua expansión de establecimientos judíos en la Ribera Occidental, han destrozado la vida y los medios de vida de los palestinos, y son una gran amenaza para la viabilidad de un futuro estado palestino. A la larga, muros, y cercas y cohetes no pueden construir prosperidad o paz.
La continua violencia en contra de Israel que emana de la franja de Gaza, y impasse político entre Hamas y la Autoridad Palestina, dificultan el progreso. Además, la creciente crisis humanitaria en Gaza, donde la mayoría de la población vive con menos de un dólar al día, amenaza el mantenimiento de cualquier acuerdo político y por tanto la seguridad de Israel.
A la luz de estas realidades, es importante que israelitas y palestinos vean la evidencia de que el progreso es posible tanto antes como después de la conferencia de paz. Esta evidencia debe incluir pasos de parte de los palestinos para fortalecer la vigilancia y mejorar la seguridad y el reconocimiento de Israel. Pasos de parte de los israelitas para ponerle un alto a la expansión de los establecimientos y mejorar la libertad de movimiento, para ayudar a revivir la destrozada economía palestina, y el reconocimiento de un estado palestino. Un alto al fuego efectivo es indispensable.
Como líderes religiosos unidos en la Florida Central, refrendamos la Iniciativa Nacional Interreligiosa por la Paz en el Medio Oriente (Nacional Interreligious Initiative for Peace in the Middle East. Aunque compartimos un compromiso con los amplios esquemas de una solución justa para este conflicto, no somos tan ingenuos como para creer que existen respuestas fáciles. La presente situación ha sido agravada por muchos factores – el menor de los cuales no es la falta de un liderazgo fuerte en ambos lados, el israelí y el palestino.
La aparente insolubilidad del conflicto no inspira optimismo. Mas optimismo es un “valor secular”, y la esperanza es una “virtud teologal”. La esperanza impide que nos demos por vencidos en desaliento. Y la esperanza nos lleva a pedir que nuestros líderes políticos hagan más ahora por que la paz en la Tierra Santa sea una prioridad. Los Estados Unidos pueden y deben trabajar intensamente con ambas partes y con la comunidad internacional, incluyendo los estados árabes de la región, para empujar por compromisos y por cooperación realistas acerca de cuestiones finales del estatus. Hay demasiado en riesgo para hacer menos que eso. Una justa resolución del conflicto palestino-israelí tendría positivas reverberaciones en la región y alrededor del mundo. Cada una de nuestra fe ora por la paz de Jerusalén. Lo que ha estado faltando en la región no es el deseo de paz entre cristianos, musulmanes o judíos. Lo que ha estado faltando hasta ahora es la voluntad política para alcanzarla.
Rabino Steven Engel
Rabino Superior, Congregación del Judaísmo Reformado, Orlando, Florida
Dr. Joel C. Hunter
Pastor Superior, Northland – Una Iglesia Distribuida
Imam Muhammad Musri
Presidente, Sociedad Islámica de la Florida Central
Obispo Tomás Wenski
Diócesis de Orlando de la Iglesia Católica Romana en los Estados Unidos |