Discernimiento Vocacional - Abril 2008
Ofrezco esta columna como una carta abierta dirigida a los jóvenes de nuestra Diócesis. Es una invitación al discernimiento vocacional, a la oración.
¿Cuáles son sus planes? ¿Qué quieren hacer con su vida? ¿Qué quieren hacer cuando sean grandes? Bueno, hoy, les pediría que consideraran estas preguntas desde una perspectiva diferente. En lugar de preguntar cuáles son mis planes; qué quiero hacer; pregunten: ¿Cuál es el plan de Dios para mi vida? ¿Qué quiere El que haga con mi vida?
¿Cuál es el plan de Dios para mi vida? La respuesta se encuentra en las palabras de Jesús a sus discípulos: “Ustedes deben amarse unos a otros como yo los he amado”. (Juan 13:34) Dios llama a cada uno de nosotros a un futuro de amor. Entregarse como un regalo a Dios y a nuestros hermanos y hermanas, como lo hizo Jesús cuando murió por nosotros en la cruz, es el camino a la verdadera alegría y a la verdadera felicidad. No es un camino fácil; pero es el camino, el camino de Dios.
Atrévanse, pues, a amar como Cristo ama. Amar de esta manera es como aprender a hablar un idioma nuevo o a practicar un deporte nuevo.
Antes de poder hablar bien un nuevo idioma, tienen que aprender la gramática. Puede parecer que la gramática sólo se trata de reglas. Y amar como Jesús significa aprender las reglas acerca del control de sí mismo, de la pureza de corazón y de mente, y se trata de aprender cómo negarse a sí mismo, a respetar a los demás, a servir en lugar de ser servido. Y a medida que aprenden la gramática, tienen que practicar, practicar, practicar…
Es de la misma manera que se aprende un nuevo deporte. Todos hemos visto esos anuncios sobre Tiger Woods. El es, quizás, el más grande jugador de golf que haya existido jamás. Pero esto no significa que puede ignorar las reglas del golf. En realidad, conocer y observar las reglas facilita, en lugar de dificultar, jugar el juego. De la misma manera, los Mandamientos, las reglas del vivir cristiano, nos dan la libertad para abrazar un futuro de amor.
Quizás Dios tiene un proyecto de amor para su futuro como esposo o esposa, como padre o madre. Mas, al mismo tiempo, estén listos para decir “sí” si el proyecto es seguir el camino del sacerdocio ministerial o de la vida consagrada.
De nuevo, Dios los está llamando – a cada uno de ustedes – a un futuro de amor. Como el Papa Benedicto dijo a un grupo de jóvenes que están preparándose para el Día Mundial de la Juventud, “El amor es la única fuerza capaz de cambiar el corazón del hombre y de la humanidad entera, haciendo fructíferas las relaciones entre hombres y mujeres, entre ricos y pobres, entre culturas y civilizaciones”.
El plan de Dios es que amemos como Jesús amó. Manejar los detalles, aprender cómo Dios desea que ustedes moldeen ese futuro, vencer nuestras propias dudas o temores, requiere la misma disciplina necesaria para destacarse en un idioma o en un deporte.
Así como Tiger Woods puede enseñarnos acerca del juego de golf, los santos pueden enseñarnos cómo amar como Jesús amó. Obedecer los Mandamientos – con la ayuda de la gracia de Dios, la cual ganamos por medio de la oración constante – hace posible el amor y convierte la vida en una aventura emocionante. ¡No sean un Tigre simplemente, sean un santo! |