Page Title

Nuestra Diócesis | El Obispo Wenski | El Obispo Dorsey | Parroquias | Historia | Estadísticas | Archivista

El Obispo Wenski - Artículos

Maria y el Mes de Mayo - Mayo 2008

“Ella con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo” (Spe Salvi, 49)

El mes de Mayo no sólo nos ofrece la ocasión para honrar a nuestras madres, sino también a nuestra Madre:  María – la Madre de Jesús – quien al pie de la cruz – y por la Palabra de Jesús – se convirtió en la Madre de todos los creyentes. 

Este año se dio la coincidencia que el Día de las Madres se celebra en el día de la gran Fiesta de Pentecostés.  Ese día, los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo estando reunidos en oración en la presencia de María.  En la fiesta de la boda de Caná, María intercedió en nombre de los participantes en la fiesta, diciéndole a Jesús que no había más vino; al mismo tiempo, ella dio instrucciones a los sirvientes para que hicieran lo que Jesús les dijera.  Y desde los comienzos de la Iglesia, el día de Pentecostés, María se muestra como una madre para todos nosotros, intercediendo por nosotros y llamándonos a ser fieles a Jesús y a Su Palabra.  Y así, con razón, la Iglesia dedica el mes de Mayo a María.  Durante el mes de Mayo, cuando la primavera trae una nueva vida a la Tierra, rezamos por que sus oraciones produzcan una nueva primavera de evangelización para el mundo. 

Nosotros la invocamos como Patrona de la Diócesis de Orlando, bajo el título de María, Reina del Universo:  ella es la Madre de todas las naciones; ella es el auxilio de los cristianos, la Mediatrix de todas las gracias.  Confiadamente, nos volvemos a la única que está llena de gracia, para orar por que seamos merecedores de las promesas de Cristo.  En su “sí” a Dios, María abrió la puerta de nuestro mundo a Dios.  “Ella se convirtió en el vivo Arca de la Alianza. Y el Verbo se hizo carne, y puso su tienda entre nosotros” (cf. Jn 1:14)

Solamente conoceremos la paz a través del perdón y de la reconciliación.  Y en un mundo amenazado por armas de destrucción masiva, tenemos en el Rosario un arma poderosa, un arma de conversión masiva.  El Rosario – como María nos aseguró en Fátima y en otros lugares – puede traer paz y reconciliación entre naciones y pueblos y a nuestras propias comunidades y familias.  María es la Stella Maris – la Estrella del Mar, que ilumina nuestro camino aún en la noche más oscura, en lo que vamos hacia Dios.  Aún ahora, ella permanece en medio de los discípulos como su Madre – nuestra Madre, la Madre de la esperanza.  (cf. Spe Salvi, 49)

Y es solamente en esa esperanza que nos atrevemos a rezar con Jesús el “Padre Nuestro”.  El “Padre Nuestro” sería una oración demasiado terrible para nosotros rezarla sin la intercesión de María.  Ya que cuando rezamos el Padre Nuestro decimos: “Hágase Tu voluntad”; decimos: “Perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.  ¡Con cuánta frecuencia decimos estas palabras sin pensar, o aún hipócritamente!  Y, por lo tanto, qué apropiado es que cuando rezamos el Rosario, por cada “Padre Nuestro”, rezamos el “Ave María” diez veces.  En el corazón de cada Ave María, el poder sanador del Sacratísimo Nombre de Jesús se invoca con fe y amor.  Diez veces le pedimos a María que ore por nosotros pecadores – que nuestro corazón sea cambiado para que podamos aprender a dar y a recibir el perdón. 

“Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino”  (Spe Salvi 49).

 


HOME | NUESTRA DIÓCESIS | NOTICIAS e INFORMACIÓN | MINISTERIO HISPANO | ORACIONES y SAGRADAS ESCRITURAS
CLERO y RELIGIOSOS | SERVICIOS | EDUCACIÓN | TRIBUNAL MATRIMONIAL | PROGRAMAS de ALCANCE SOCIAL
CORRESPONSABILIDAD | MEDIOS AUDIOVISUALES | CULTO | RECURSOS HUMANOS | CONTACTOS