El
Obispo Wenski - Artículos
El Año del Sacerdote - Mayo 2009
150 aniversario de San John Vianney.
El viernes, 19 de junio, la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, a solicitud del Papa Benedicto XVI, la Iglesia Católica comienza el Año del Sacerdote – honrando durante todo el año, a aquellos dedicados al sacerdocio. Este Año del Sacerdote se conmemora el 150 aniversario de la muerte del famoso Curé, San John Marie Vianney.
La vida de este humilde sacerdote diocesano continúa siendo fuente de inspiración de sacerdotes y futuros sacerdotes – y esperamos que, durante el curso de los próximos doce meses, los Católicos aprendan un poco mas de este santo quien en tiempos de una enorme indiferencia religiosa en la Francia post-revolucionaria, él solo inició un revivir espiritual en su país. Hasta el día de su muerte, miles de peregrinos llegaban diariamente a la remota y rural área de Ars para confesarle sus pecados a él.
Llevó pecadores hacia la conversión no por medio de esquemas sofisticadas ni con palabras elocuentes (fue un estudiante algo torpe y no se pensaba que era muy inteligente); ni se ganaba a la gente por ser físicamente atractivo (sus fotos sepia revelan a un hombre más bien feúcho). Se ganaba a la gente por su santidad – el pueblo sabía que el era real. La historia dice que cuando por primera vez se dirigió a Ars – a pie – a comenzar su misión, rápidamente se dio cuenta de que estaba perdido y preguntó a un joven si conocía el camino hacia Ars. Cuando el joven dijo que sí, Père Jean Marie Vianney le dijo: Si me enseñas el camino hacia Ars, yo te enseñaré el camino hacia la gloria. Al llegar a Ars, hizo exactamente eso.
El 31 de mayo ordené un nuevo sacerdote para nuestra Diócesis: Padre Vilaire Philius. Cuando fue llamado, respondió “presente” y de este modo expresó su disposición de ponerse al servicio del Señor quien “murió por todos, para que los que vivan no vivan ya para si mismos, si no para él…” (cf. IV Plegaria Eucarística, II Cor. 5:15).
Durante la Misa Crismal hace un par de años, el Papa Benedicto XVI dijo: “Ser sacerdote significa convertirse en amigo de Jesucristo y esto cada vez más con toda nuestra existencia. El mundo tiene necesidad de Dios, no de un dios cualquiera, sino del Dios de Jesucristo, del Dios que se hizo carne y sangre, que nos amó hasta morir por nosotros, que resucitó y creó en si mismo un espacio para el hombre. Este Dios debe vivir en nosotros y nosotros en él. Esta es nuestra vocación sacerdotal: sólo así nuestro ministerio sacerdotal puede dar fruto.
Nuestros sacerdotes responden “presente” cada día, de varias maneras, a través de su ministerio al Pueblo de Dios. Aquí en la Diócesis de Orlando, somos servidos por sacerdotes de todos los continentes. Puede que hablen con acentos diferentes, pero gracias a su dedicación y a su extraordinario amor por el Señor están aquí para nosotros. Llamados a ser “amigos de Jesús”, estos hombres han ofrecido sus vidas para demostrarnos el camino hacia la gloria.
Por medio de la intercesión a San John Mary Vianney, pidamos que nuestros sacerdotes continúen creciendo en santidad – y, que de esta manera, lleven a Cristo y su evangelio a los hombres y mujeres de nuestros tiempos al igual que lo hizo John Vianney en sus tiempos. |