Dia de la Hispanidad - Octubre 2005
En la segunda lectura San Pablo escribe: Todo puedo con el que me da fuerza.
Si hoy en dia nos reunimos para celebrar este dia de la Hispanidad es porque nosotros mismos hemos experimentado en nuestra propia carne lo que dijo Santo Pablo. Todo puedo con el que me da fuerza.
Hace mas que 500 anos la historia de la humanidad cambio de una vez. Con la llegada de Colon a estas tierras, el mundo se agrandecio y al mismo tiempo se achicho. Mas tierras, mas pueblos, mas culturas se dieron a conocer; y al mismo tiempo gracias a los avances en las ciencias y los modos de transporte y comunicacion, esas tierras, esas pueblos, esas culturas se encontraron, y de esos encuentros se nacio algo nuevo, ese algo nuevo que llamamos la hispanidad.
En este dia de la Hispanidad celebramos este encuentro de dos mundos. Cuando una mujer da a luz, hay dolor pero tambien alegria. La alegria que ella y familia sienten al ver a una nueva creatura nacer no niega o minimiza los dolores. Sin embargo, la alegria y la esperanza que la nutre las superan. Al contrario a los que dicen que no hay nada que celebrar porque los Europeos “descubrieron” estas tierras, nosotros si encontramos motivo para celebrar. Podemos celebrar este encuentro con alegria y con esperanza. La celebramos con todas sus luces y sombras. Pues, con la fe de San Pablo, la fe que es tambien un legado feliz de este encuentro, podemos afirmar: todo puedo con el que me da fuerza.
La historia de las Americas es historia de conquistas, y de guerras, y de miseria. Es historia de racismo y de imperialismo. En las historias escritas sobre este nuevo continente sobran ejemplos del egoismo, de la avaricia, y de los mas pecados capitales que son la herencia del pecado original de nuestros primeros antepasados, Adan e Eva. La historia es todo esto pero es mas que esto.
Tenemos que ir mas alla de este corriente negative que existe en algunos sectores de la prensa y de la Universidad que se interesa mas explotar el desacuerdo que contar con los logros cotidianos de nuestros pueblos. La historia de nuestros pueblos es tambien una historia santa, una historia de fe, de eperanza y de caridad. Si queremos entender lo que es la hispanidad es necesario no solo mirar las faltas sino tambien exaltar las solidaridades, es necesario poner de relieve las grandes bendiciones.
El Papa de feliz memoria, Juan Pablo II, ha destaco tantas veces el hecho que es el hombre no se puede entender sin Cristo – pues Cristo siendo verdadero Hombre y verdadero Dios nos da a cononcer quien es Dios y quien es el Hombre.
Asi tambien, uno no puede llegar a entender lo que es la hispanidad sin tomar en cuenta el evangelio. En America Latina, la fe se ha hecho cultura. Y es una cultura catolica. Afirmar esto no quiere decir que no reconozcamos que esa cultura tiene que ser cada vez mas purificada ni tampoco quiere decir que es suficiente que la cultura tenga un toque catolico. Tambien hace falta que cada uno tenga una fe personal, una fe convencido, y una fe coherente. La parabola del evangelio de hoy hace hincapie en esto al insister que al entrar en las bodas tenemos que llevar la vestidura apropiada: la caridad Cristiana, o sea el amor que es fruto de una conversion sincera.
Sin embargo, hoy en El Dia de la Hispanidad debemos destacar como nuestra Madre Iglesia, la apostolica, catolica y romana, ha proyectado a lo largo del Continente Americano durante cinco siglos el Rostro del Senor con la belleza que es una y diversa a la vez. Damos gracias a Dios por esta Iglesia que nos ha dado nuestra fe y tambien nuestra identidad cultural.
Y asi, en este dia de la raza, el dia de hispanidad, no faltamos en “dar, por ejemplo, gracias a Dios por los "fiscales" de Chiloé (Chile), precursores del Diaconado Permanente, por la religiosidad andina, con sus bailes y colores, por las misiones jesuítas de la Chiquitanía y el Paraguay, por la Iglesia del Brasil, vital, cercana al pueblo, inquieta siempre por nuevas iniciativas pastorales, por los Concilios Limeños de Santo Toribio de Mogrovejo y por el arte cuzqueño y el quiteño, y esas manos benditas que en Ecuador producen imágenes venerandas y Calvarios emocionantes.
Que no nos falta dar las gracias por la multitud de vocaciones de la Iglesia en Colombia que, a pesar de estar transpasada por una violencia interminable, ha sido tan generosa con toda América Latina.
Habría que bendecir al Señor por las Iglesias probadas por la pobreza y por la naturaleza de América Central, y por las Iglesias martiriales de México, Cuba, Guatemala, el Salvador. Y agradecer el aporte de las Iglesias de las Antillas adelantadas en el ecumenismo y el diálogo interreligioso.
Cuánto le debemos a las miles de capillas en que se reúne la comunidad eclesial y a los Santuarios en que los pobres sienten acogida y especial "ciudadanía".” (Monsenor Cristian Precht Banados – Comentario sobre Novo Milenio Ineunte)
De estas historias – historias positivas y tambien verdaderas– podemos hacer como un vitral de América Latina y el Caribe, iluminado por la luz de Cristo y entramado por la presencia de María. Y este vitral se titulara “Todo puedo con el que me da fuerza”.
Y aquí y ahora, en los Estados Unidos, ese encuentro de culturas iniciado con la llegada de Colon hace mas que 500 años continua en el encuentro del mundo hispano con el mundo anglosajona.
Los hispanos ya son la minoría más grande en los Estados Unidos. Los hispanos actualmente son el grupo mas grande de catolicos –bautizados si no practicos - en este pais. Casi componen la proporción más grande de más de 40 millones de inmigrantes que han llegado a estas costas –legal o ilegalmente– desde mediados de los annos 60, cuando las restricciones de inmigración de la era de los 20 fueron levantadas.
Tomados como un todo, los hispanos representan una gran oportunidad y una gran esperanza para la sociedad de los Estados Unidos y para la Iglesia Católica en América.. Sus valores están formados por su cultura religiosa católica.
Y pore so, creo que los inmigrantes hispanos pueden renovar la sociedad americana, porque representan un antídoto para el individualismo y el relativismo moral que ha infectado la cultura popular norteamericana.
Los inmigrantes, y los hispanos en particular, que buscan una oportunidad económica en esta nación, aún creen en el " sueño americano " . Creen que con el trabajar duro y con el aprovecharse de lasoportunidades que el pais ofrece a uno, uno puede llegar a superarse. Esto se refleja en todos los niveles económicos, desde el profesional hasta el humilde trabajador migrante. Se refleja particularmente en aquéllos de cuyas contribuciones y utilidad potencial a la sociedad americana muchos dudan, concretamente los inmigrantes pobres que toman los trabajos que los americanos no quieren. Los trabajos que los americanos menospreciarían como trabajos " sin porvenir " , son para imigrantes una oportunidad que les da aceso al mundo del trabajo. En la vida cotidana del hispano aqui en los Estados Unidos, vemos un testimonio vivo de las palabras de San Pablo: Todo puedo con el que me da fuerza.
Una de las enseñanzas centrales del Concilio Vaticano II fue que " el hombre sólo puede realizarse por medio de la sincera entrega de sí mismo " . En una cultura centrada cada vez más en sí misma que valora lo que uno tiene mas que lo que es, los inmigrantes hispanos dan testimonio de una " teología de la entrega" profundamente católica. Porque en la mayoría de los casos, ellos han inmigrado no sólo para buscar su " propia realización ", sino para poder ayudar a sus seres queridos. En muchos casos, venir aquí representa un sacrificio considerable para ellos –al dejar atrás a sus seres queridos– no para abandonarlos, sino para ayudarlos. Los millones de dólares enviados a sus hogares en remesas son testimonio de esta " teología de la entrega" .
Los inmigrantes hispanos le ofrecen a América oportunidades casi tanto como América se las ofrece a ellos. La mayoría de los estudios enfocan su " mano de obra " , su contribución a la fuerza de trabajo. Eso no debe menospreciarse – especialmente con el bajo índice de natalidad entre las poblaciones americanas más establecidas y el cercano retiro de las personas nacidas después de la segunda guerra mundial. Sin embargo, su mayor contribución potencial –y la mayor oportunidad para América– es la contribución de sus valores tradicionales a la renovación de nuestra cultura.
Realmente, los hispanos traen mucho para contribuir a la vida de nuestra nación y a la vida de nuestra Iglesia Católica en América. El Buró del Censo de los Estados Unidos nos dice que hay más de 400,000 hispanos viviendo en los condados que forman la Diócesis de Orlando . Mientras la mayoría de éstos son de origen puertoriqueño (o sea, no son imigrantes sino ciudanados Americanos de nacimiento y de derecho), ellos junto con los inmigrantes hispanos representan un tremendo publico creativo y talentoso que merece un lugar en la mesa de nuestra sociedad civil, así como en nuestras iglesias
Del dicho al hecho hay un gran trecho. Pero como nos afirma San Pablo, Todo podemos con el que nos fuerza. |