El
Obispo Wenski
Declaración del Reverendísimo
Thomas Wenski
Obispo Coadjutor de Orlando
Presidente, Conferencia
de Obispos Católicos
de los Estados Unidos
sobre
Traficando con Seres
Humanos
Junio 9, 2004
Me complace etar aquí hoy para unirme
a los funcionarios del Departamento de Justicia
para anunciar el lanzamiento de una iniciativa
en contra del tráfico aquí en
la Florida Central.
Como presidente del Comité de Migración
de los Obispos Católicos de los Estados
Unidos, hablo en nombre de los Obispos Católicos
de los Estados Unidos sobre esta importante
cuestión de derechos humanos.
Desde la perspectiva católica, el
tráfico humano representa un latigazo
en la tierra que tiene que ser erradicado. Es
ciertamente perturbador que en el siglo veintiuno
seres humanos estén siendo vendidos
a una esclavitud como prostitutas, trabajadores
domésticos, trabajadores infantiles,
y soldados infantiles.
Este no es un problema
que existe en costas lejanas y en tierras
menos desarrolladas. Existe
aquí en los Estados Unidos y aquí mismo
en la Florida. Se nos dice que decenas
de miles de mujeres, niños, y hombres
son vendidos todos los años dentro
de nuestro país con el propósito
de prostitución forzada o labor forzada.
Por suerte, el Presidente
Bush y el Congreso han trabajado unidos
para promulgar una amplia legislación en el 2000 y en el 2003
para proveer a nuestros funcionarios de la
policía y de los servicios sociales
con las armas para combatir este crimen horrendo. Nos
unimos a nuestros funcionarios elegidos y
del gobierno en los esfuerzos para extirpar
a los traficantes y proveer cuidado y protección
a las víctimas del tráfico,
especialmente mujeres y niños vulnerables.
El pricipal reto ante
nosotros es despertar la conciencia del
público y de la comunidad
acerca de este problema que va en aumento. Una
creciente conciencia ayudará a los
funcionarios encargados de imponer la ley
y a los proveedores de servicios a identificar
a los perpetradores así como a las
víctimas, de manera que las redes del
tráfico sean quebradas y las víctimas
reciban el cuidado que se merecen.
En los Estados Unidos,
la Iglesia está trabajando
para crear la conciencia y proveer servicio
a las víctimas. Por medio de
nuestra oficina de Migración y Servicios
de Refugiados en Washington, estamos realizando
un servicio público educativo y proveyendo
servicios sociales a víctimas infantiles
del tráfico. También hemos
lanzado la Coalición Católica
Contra el Tráfico, la cual incluye
a más de 20 organizaciones católicas,
para ayudar a propagar información
sobre el tráfico por toda la comunidad
católica.
La Iglesia Católica en la Florida
y en los Estados Unidos se mantiene lista
para trabajar con nuestro gobierno para darle
fin a este latigazo. No podemos descanzar
hasta que el tráfico de seres humanos
sea eliminado del globo.
Les doy las gracias por
permitirme hablar aquí hoy.
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