Protección
de Niños y Jovenes
Normas de Conducta
para el Personal de la Iglesia
Cualquier
forma de mala conducta sexual es pecaminosa
a los ojos de Dios. Ciertas formas
de mala conducta sexual pueden ser, asimismo,
criminales. El Personal de la Iglesia
que se envuelve en cualquier forma de mala
conducta sexual o en abuso sexual está violando
la relación ministerial, haciendo
mal uso de su autoridad y de su poder, y
aprovechándose de la vulnerabilidad
de aquéllos con quien está en
contacto. En estas circunstancias
no existe un consentimiento significativo
de la actividad sexual, aún si se
trata de un adulto. Es la responsabilidad
del Personal de la Iglesia mantener límites
emocionales y sexuales con aquéllos
con quien trabaja o a quienes sirve. Mientras
es imposible identificar cada forma de conducta
inapropiada que viola los límites
de una persona, basado en lo anterior, es
inapropiado que el Personal de la Iglesia:
- realice cualquier tipo de acto
sexual con cualquier persona.
- haga regalos
inapropiaados (tales como lencería
o ropa interior)
- ofrezca un
abrazo prolongado cuando uno breve es
la conducta común.
- invite a niños y a jóvenes
a su casa sin ser supervisados o para
pasar la noche, aún con permiso
de los padres o tutores.
- ofrezca a niños y a jóvenes
viajes a su hogar, aún con el permiso
de los padres o tutores.
- ofrezca drogas a cualquier persona.
- use la internet
para tener acceso a pornografía.
- cuente historias
sobre hazañas,
experiencias o conflictos sexuales.
- haga proposiciones sexuales.
- use el servicio de acompañantes.
- obtenga regalos monetarios de
ancianos por medio de influencia indebida.
- invite a niños y a jóvenes
a sentatrse en sus piernas.
- acepte propinas
por conducir a adultos vulnerables o
por servir como chaperón/a.
Reconocemos que puede
que algunas de estas restricciones no sean
aplicables debido al estado marital. |