Eliminando nuestra ceguera — el Sacramento de la Penitencia — Marzo 2017

Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas;
mas ahora sois luz en el Señor.
Vivid como hijos de la luz;
pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad.
Examinad qué es lo que agrada al Señor,
Efesios 5:8-10

 

Mis Hermanas y Hermanos en Cristo:

¿Qué es lo que tienes en tu ojo y te causa dificultad para ver claramente?  Las lecturas bíblicas para el Cuarto Domingo de Cuaresma hablan sobre oscuridad o ceguera y la oportunidad de poder ver claramente si fijamos nuestra mirada en Dios.  Parte de eliminar nuestros puntos ciegos es reconocer o ver que los tenemos.  Esto puede ser difícil para nosotros porque podemos tener una falsa sensación de rectitud de nuestra fe en Dios.  La Cuaresma es una temporada especial, un regalo, para examinar quienes somos como personas de fe. Somos capaces de discernir si existe cualquier ceguera mediante el estudio y la oración.

Cuando era joven y viviendo en casa, mi madre se despertaba en la mañana y hacía una lista de las tareas para hacer ese día.  Aunque el piso se puede haber limpiado el día anterior, mi madre se lamentaba que la luz temprana en la mañana mostraban el polvo o algunas migajas que puede haber fallado en la limpieza. La luz también ayuda a que veamos lo que podemos haber perdido dentro de nosotros mismos.  Luz de Dios puede revelar nuestras imperfecciones y nos puede ayudar a eliminar las imperfecciones, si estamos dispuestos a tratar.

Una oportunidad para esta revelación es participando en el Sacramento de la Penitencia.  Quienes se acercan al Sacramento de la Penitencia hablan de su ceguera y obtienen  perdón de la misericordia de Dios por las ofensas cometidas contra Él.  Nuestras transgresiones, nuestra ceguera, nos alejan de Dios y somos heridos.  El Sacramento de la Penitencia es una de sanación. Al participar en el Sacramento, somos capaces de conciliar la distancia entre nosotros y Dios, para sanar estas heridas.  Empezamos de nuevo con un espíritu renovado a dar testimonio de El en cada manera posible. El llamado de Jesús a la conversión y la penitencia, como la de los profetas antes de Él, no tiene como objetivo primordial cosas de afuera, “cilicio y cenizas,” pero en la conversión del corazón, una conversión interior.  Cuando participamos en el Sacramento de la Penitencia, ofrecemos un corazón sincero para tratar de aprender lo que es agradable al Señor, a vivir como hijos de luz.

El Papa Francisco dijo, “vamos a salir, entonces, de  la ceguera a la verdad, toda la ignorancia: y vamos quitando la oscuridad que oscurece nuestra visión como la niebla ante los ojos, contemplemos al Dios verdadero…; ya que una luz del cielo brilló por sobre quienes fueron enterrados en la oscuridad y encarcelados en la sombra de la muerte, [una luz] más pura que el sol, más dulce que la vida en esta tierra. ”

Opté por parte de la carta de San Pablo a los Efesios para comenzar a escribir esto. Este extracto en particular constituye la visión de la Diócesis de Orlando, “enseñar y vivir la Luz de Cristo Jesús: hacia la bondad, la justicia y la verdad”. ¿Somos capaces de tener luz a través de nuestra ceguera, a alejarnos de todas las justificaciones que hemos tenido en contra de seguir a Dios?  Algunas de estas pueden incluir estar enojado con alguien por frustración por algo que no se ha arreglado; dificultades con un cambio causado por la enfermedad o muerte de un ser querido; cometer el pecado de orgullo porque no podemos verlo desde otra perspectiva; escuchamos lo que elegimos, no realmente lo que fue dicho; damos prioridad a los deportes en lugar de participar en la celebración de la Misa el domingo o…  Nuestro camino sacramental es donde nos encontramos con la llamada del Señor a la santidad. Echemos un vistazo a la comunión de los Santos que con el ejemplo de sus vidas y obras de caridad nos enseñan cómo vivir en la luz.

No es fácil vivir en la luz porque no brilla en nuestras imperfecciones ni tampoco resalta nuestra bondad.  Mi esperanza es que la visión de la Diócesis de Orlando nos una para liderar al pueblo de Dios y nos inspire a conocer y vivir nuestra fe como cada uno de nosotros está llamado a hacerlo por Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

¿Qué es lo que tienes en tu ojo y te causa dificultad para ver claramente? Que la bondad nos acompañe todos los días de nuestras vidas para que podemos habitar en la Casa del Señor por muchos años venideros.