Fidelidad – Septiembre 2018

¿De dónde vienen las guerras y de dónde vienen los conflictos entre ustedes? El fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

Santiago 3:18, 4:1

Mis hermanos y hermanas en Cristo,

A fines de agosto, regresé de Irlanda. Mientras estuve allí, tuve la bendición de celebrar una Misa con el Papa Francisco para el Encuentro Mundial de las Familias. Soy descendiente de irlandeses, nací y crecí la mayor parte de mi vida en Limerick. Mientras crecía, la Iglesia Católica e Irlanda parecían ser una. Pero, con el conocimiento de la mala conducta sexual dentro de la Iglesia, este catolicismo fue desafiado y cambiado. Entonces, mientras participaba en la procesión de la Misa el domingo 26 de agosto, me sentí abrumado por el medio millón de fieles que participaron en esta celebración. Es posible que los medios nunca reconozcan esta cantidad extraordinaria de fieles, pero me sorprendió que los que asistieron excedieron el número de católicos registrados en nuestra Diócesis de Orlando. Fui cautivado por el Espíritu Santo llenando el espacio de la tierra, a pesar de todas las “malas noticias” estallando a través de los medios irlandeses durante el tiempo que visité.

Santiago, al hablar con los primeros cristianos, pregunta: “¿De dónde vienen las guerras y de dónde vienen los conflictos entre ustedes?”. He recibido sus cartas, sus correos electrónicos, y rezo por ustedes que sufren. Como Cristo está a mi lado, delante de mí, ruego por su perdón por las malas acciones que pudiesen haber experimentado a manos de alguien dentro de la Iglesia, ya sea obispo, sacerdote, religioso o laico. Rezo por ustedes, ya que sé que las noticias son desconcertantes. Las palabras que escriben perforan mi corazón cuando hablan de dejar la Iglesia con máximas o ultimátum, ‘si no hago esto o aquello’. Santiago nos dice que, en nuestra pecaminosidad, creamos los conflictos, no Dios. ¿Nos estamos volviendo farisaicos cuando nuestra interpretación de la ley de Dios tiene prioridad sobre la enseñanza del Evangelio?

Por favor no permitan que su fe sea acerca del Papa actual o el obispo actual o su párroco o cualquier sacerdote. Por favor, permitan que su fe sea acerca del regalo de la Eucaristía, Dios entre nosotros, para estar en comunión con Dios a causa de Jesucristo.

Pero la Iglesia también se basa en nuestra relación con los demás a través de nuestra relación con Dios. Nuestra fidelidad no significa que debemos ignorar las fallas y no hacer nada al respecto. Esta es nuestra historia de Salvación desde el principio de los tiempos; desde Moisés confrontando a los israelitas que construyeron el becerro de oro; a Jesús en el Templo santificándolo y rechazándolo como un mercado; a Jesús dejando su último aliento para que podamos vivir. Mi respuesta a su pregunta, ‘¿qué voy a hacer con las últimas noticias?’, es una invitación a unirse a mí en esta bendición de purificación.

Me uno al cardenal DiNardo, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) y mis hermanos obispos para recibir el apoyo del Santo Padre para facilitar el reporte de abusos y mala conducta por parte de obispos, aconsejar a los fieles laicos sobre acusaciones creíbles y mejorar procedimientos para resolver quejas contra obispos, incluida una investigación independiente de cualquier acusación. Estoy seguro de que el Papa Francisco comparte nuestro deseo de una mayor efectividad y transparencia en el tema de la disciplina de los obispos. Me uno a mis hermanos obispos para renovar nuestro afecto fraterno por el Santo Padre durante estos días difíciles.

Durante la convocatoria de los sacerdotes, hice un llamado a todos nuestros sacerdotes para observar septiembre como un mes de penitencia y para apartar un día penitencial de oración y ayuno durante el mes de septiembre. Si están dispuestos, los invito a observar también un día penitencial de oración y ayuno este mes. Mi día de oración y ayuno es el 12 de septiembre, el Memorial del Santísimo Nombre de María. María es nuestra ‘Defensora’. Como tal, ella tiene una atención materna plena para nosotros y está atenta a nuestras necesidades.

Sean santos. La Iglesia es santa. Que podamos dejar de lado las palabras despectivas y los conflictos y cultivar la paz; no la paz como el mundo la entiende, sino la Paz que proviene del perdón, su fuente de Cristo en la Cruz.

Oración de perdón

Padre celestial,

Al celebrar el quincuagésimo aniversario de la Diócesis de Orlando, te pido que te quedes con nosotros, Señor. Vengo ante ti con humildad y pido perdón por los casos de abuso en la Diócesis de Orlando, el abuso de poder, el abuso de conciencia y el abuso sexual por parte de los representantes de esta Iglesia local. Pedimos perdón.

Pido perdón por todas las veces en que, como Iglesia, no ofrecimos a las víctimas de cualquier tipo de abuso compasión y la búsqueda de la justicia y la verdad mediante acciones concretas. Pedimos perdón.

Pido perdón por algunos miembros de la jerarquía que no se responsabilizaron de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio. Pedimos perdón.

Concédeme la fortaleza para estar vigilante y salvaguardar a tu pueblo santo. Amén.

6 de septiembre, 2018