Ordenación Sacerdotal – 28 de mayo de 2016

 

Bienvenidos a la Catedral de Santiago Apóstol en este día lleno de alegría ya que estamos a punto de ordenar a dos de nuestros hermanos en el sacerdocio.  Acogemos con mucha satisfacción muy especialmente al diácono Luis Salazar y al diácono Martin Nguyen.  Le damos la más cordial bienvenida a sus familias y amigos con nuestras oraciones y gratitud.

A los sacerdotes, diáconos de la Diócesis de Orlando y a aquellos que nos visitan de otras Diócesis, bienvenidos.  A los estudiantes compañeros de nuestros Diáconos que ya han sido ordenados y a los que están por ser ordenados al Sacerdocio de Jesucristo, bienvenidos a Orlando.  A todos los seminaristas y a todos los jóvenes que están aquí para presenciar esta Ordenación, espero y rezo para que ésta sea  una fuente de inspiración para ustedes en su vocación hacia el sacerdocio.  Para los que no pudieron estar con nosotros, bienvenidos por medio del internet a través de su transmisión en vivo.

Doy las gracias y un saludo a la Facultad y el personal de los Seminarios San John Vianney y San Vicente de Paúl.  También agradezco a sus directores de vocación, el Padre Jorge Torres y el Padre Miguel González, quienes les han dirigido y guiado durante sus años de formación. Ofrezco una muy especial bienvenida a las familias de Diac. Luis y Diac. Martin.  Le agradecemos su amor y su apoyo a su vocación al sacerdocio. Estamos muy contentos de que puedan acompañarnos hoy aquí para su ordenación.  También tenemos gente que nos acompaña en la transmisión en vivo de todo el mundo, pero especialmente de Colombia, de Vietnam y de la Diócesis. Le agradecemos por acompañarnos en oración y acción de gracias a Dios por estos hombres que están a punto de ser ordenados al sacerdocio.

El Papa Francisco dijo, “Veo claramente que lo que la iglesia necesita más de hoy es la habilidad de curar heridas y calentar los corazones de los fieles… Veo la iglesia como un hospital en los campos.  El hospital de campo es una de imágenes favoritas de Papa Francisco. Es la imagen opuesta de una fortaleza sitiada. Los hospitales de campaña, de campo,  por su propia naturaleza, indica un campo de batalla, una lucha, sufrimiento, confusión, emergencia y fomentan el diálogo y el encuentro, la conversación y encuentro, el consuelo, la compasión y la unión de las heridas.”

Diácono Luis y Diácono Martin, ambos han tenido luchas y desafíos en su vida; dejando sus hogares y sus familias para venir a los Estados Unidos.  Han experimentado las luchas y los desafíos de aprender un nuevo idioma, adaptarse a nuevas costumbres y hacer nuevos amigos ̶ todo esto les beneficiará en su ministerio sacerdotal.  Darán la bienvenida y consuelo al extranjero porque también fueron extranjeros, extraños y fueron acogidos con satisfacción y consuelo.

Su llamado ̶ ̶  su vocación es servir a Dios y a su pueblo. Ser un sacerdote con toda tu mente, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas es una misión que penetra toda su vida.  No es sólo algo que hacer.

Por lo tanto les pregunto: resuelven, con la ayuda del Espíritu Santo cumplir sin falta el oficio del sacerdocio en cuidar al rebaño del Señor… en la predicación del Evangelio… en la celebración de la Eucaristía y el Sacramento de la reconciliación… orando por la salvación de todos… y el respeto y la obediencia a su obispo.   Usted responderá, “Sí, estoy seguro”.

Pero su respuesta no es un simple Sí. Están respondiendo a Cristo y a su invitación a seguirlo mediante la predicación y enseñanza y servir a la gente. Es por la gracia de Dios que el poder del Espíritu Santo trabaja en y a través de su vida.  Eso hace posible su respuesta. Hace posible su Ministerio. Este Sí viene de las profundidades de su ser ̶ de un deseo profundo de conocer, amar y servir a Dios.

En la primera lectura de Isaías el Profeta, escuchamos que el espíritu del Señor está sobre ti porque el Señor te ha ungido. La unción que se recibe no es sólo para ti; debe fluir a través suyo para traer buenas nuevas a los humildes, para sanar el corazón quebrantado, para proclamar libertad a los cautivos y liberar a los presos. Son llamados a ir a todo el mundo ̶ “el poder de la gracia revive y florece cuando va hacia afuera y dan de ustedes mismos y el Evangelio a los demás”.

El Papa Francisco nos recuerda que, “un buen sacerdote se puede reconocer por la forma que su pueblo es ungido… cuando su gente es ungido con el aceite de la alegría, es obvio: salen de Misa reflejando que han oído buenas noticias.”   El reto de nuestro sacerdocio hoy en día es que podemos ser empantanados y perdernos en la administración. Esta llamada al sacerdocio ̶ al servicio total no es una pérdida de sí mismo; no es una negación de regalos personales, deseos y bienestar. Es un llamado de entrega al amor de Cristo.  Simplemente está experimentando y viviendo “La alegría del Evangelio”.

Como sacerdotes, pueden pensar que saben todo pero sus vidas se convierten y confirman por la vida simple del pueblo santo de Dios, con quién trabajan y en qué corazón viven.  Escuche cuidadosamente y le enseñarán bien. Luis y Martin, como los profetas y los discípulos fueron llamados por Dios; Oyeron esa llamada y ahora ya están listos para servir. Nacidos en Colombia y Vietnam, la Iglesia de Orlando da gracias a Dios y a sus familias.  Nos regocijamos al ordenamos al sacerdocio de Jesucristo.

Está escrito en la reciente exhortación apostólica del Papa Francisco sobre el amor en la familia, Amoris Laetitia (“La Alegría del Amor”), “uno no puede convertirse en un sacerdote, creyendo que uno fue formado en un laboratorio”. ¡No! Fueron formados en y por su familia. Su familia les dio en el don de la fe y con todas las experiencias de una familia de fe. Sus raíces de vocaciones les ayudará a recordar quiénes son y donde Cristo está llevándoles y guiándole en su camino de fe. Su experiencia de fe en sus familias, en sus parroquias, en sus experiencias de Cursillo, les ha llevado a este día.   Vienen de una familia de fe; serán ordenados por una familia de fe, la Iglesia, por lo que pueden servir a una familia de fe ̶ es decir, al pueblo de Dios. Su vocación al sacerdocio es un don de Dios, su regalo a Dios es servir al pueblo de Dios.

Luis y Martín, San Pablo nos dice que el amor de Cristo impulsa a ser embajadores de Cristo, porque quien está en Cristo es una nueva creación confiándoles el mensaje de reconciliación. Su vida de Ministerio es ser como Cristo y recordar que “el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir.”  Hoy, Luis y Martin, les damos la bienvenida al sacerdocio y oramos que el Señor les bendiga en su ministerio. Os dejo con las palabras del Papa Francisco sobre el domingo de Corpus Christi el año pasado. Jesús ofrece Su cuerpo y Su sangre por medio del pan y el vino, que nos deja el memorial de su sacrificio de amor infinito. “Con este Viático lleno, desbordándose con gracia, los discípulos tienen todo lo necesario para su largo viaje a través de la historia, para extender el Reino de Dios a todo el mundo”.

Catedral San Santiago, Orlando