Palabra de Verdad – Agosto 2018

Él ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad,
para que seamos como las primicias de su creación.

Santiago 1:18

Mis hermanos y hermanas en Cristo:

A menudo les he hablado acerca del regalo de nuestra vida por parte Dios y nuestro deseo de estar en relación con Dios, quien nos busca siempre para estar en comunión con Él. Es nuestra comunión con Dios la que da las primicias; Jesús es el primer fruto de una nueva creación y nos convertimos en las primicias de Su cosecha abundante a través del Sacramento del Bautismo.

La abundante cosecha continúa prosperando solo si vivimos según la Palabra de Verdad. La Iglesia es santa por la bondad de muchos, laicos, religiosos y clérigos, que diariamente buscan vivir según la Palabra de Verdad. Santiago nos recuerda que el Padre de las luces nos concede a todos los bienes y cada don perfecto, y en Él no hay variación ni sombra.

Durante estas últimas semanas, mi corazón está dolido por la tristeza y, como usted, me siento abrumado por la sombra proyectada por la información acerca de la conducta sexual inapropiada dentro de la Iglesia. Es horrible y difícil de entender cómo estos hombres consagrados dejaron la Palabra de Verdad hace tantos años.

Algunos de ustedes han pedido garantías de que estamos atentos para mantener a nuestras familias a salvo de daños. Es responsabilidad de todos proteger a quienes nos rodean.

En 1995, la Diócesis de Orlando creó una Junta Diocesana de Revisión de Laicos para supervisar la creación de pólizas y revisión de situaciones que involucran alegaciones de mala conducta sexual. Nuestras pólizas se revisan anualmente y se actualizan cuando corresponde a medida que gestionamos la tecnología y los cambios. En 1997, la Diócesis de Orlando comenzó un programa de entrenamiento de ambiente seguro y huellas dactilares para el clero, religiosos, personal laico y poco después lo amplió para incluir voluntarios que sirven a poblaciones vulnerables. Hay una evaluación exhaustiva de los seminaristas.

Nuestra póliza establece que cuando somos informados de una acusación de abuso, reportamos la información a las autoridades y publicamos el número de teléfono de abuso para nuestro personal, voluntarios y feligreses. Cuando un sacerdote es removido del ministerio, se hace una notificación pública a nuestras parroquias y escuelas. El coordinador diocesano de asistencia a víctimas busca ayudar a la víctima en la sanación. Les pedimos a aquellos que han sido perjudicados que se animen y den un paso adelante porque los vamos a escuchar. Nuestros niños en nuestras escuelas católicas y programas de formación en la fe aprenden acerca de lo que significa ser un hijo de Dios y la dignidad ofrecida a cada uno por su esencia sagrada. La Diócesis de Orlando participa voluntariamente en una auditoría anual de prácticas de ambiente seguro y ha recibido aprobación de la auditoría cada año desde que las auditorías han sido ofrecidas.

Esta lista ejemplifica cómo atendemos a los quebrantados de corazón y alimentamos a los hijos de Dios. No puede articular la profunda atención ofrecida por tantos a través de los años para crear la oportunidad de un ambiente seguro. Estoy agradecido con cada uno de ustedes por ser parte de la comunidad de fe que estrecha en los brazos con la ternura de Jesús, nuestro Buen Pastor, a los más vulnerables. Desde que vine a servirles como obispo, con su ayuda, hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para salvaguardar esta comunidad de fe dentro de los nueve condados de la Diócesis de Orlando.

Jesús dijo: “De las personas, de sus corazones, vienen los malos pensamientos, la impiedad, el robo, el asesinato, adulterio, avaricia, malicia, engaño, libertinaje, envidia, blasfemia, arrogancia, locura. Todos estos males vienen de adentro y contaminan”. Oren conmigo para que acojamos humildemente la Palabra que se ha plantado en nosotros y que es capaz de salvar nuestras almas.