Resoluciones — Enero 2017

Aquí estoy, Señor; Vengo a hacer tu voluntad.

Salmo 40: 8ª,9a

Mis Hermanas y Hermanos en Cristo:

Esta oración del Salmo 40, “Aquí estoy Señor, vengo para hacer tu voluntad,” es el Salmo Responsorial para el Segundo Domingo de Tiempo Ordinario, celebrado el 15 de enero.  Como estamos en el nuevo año, decidimos cambiar nuestras costumbres; tal vez un ajuste en el horario agitado de nuestra vida diaria, una promesa para ser más saludable; el deseo de estar más presente para nuestros hijos o padres ancianos, un plan para participar en la celebración de Misa todos los domingos o a orar más a menudo.

Ruego que su resolución se revele en el misterio de Dios que es clave para nuestra vida como pueblo Cristiano.  El Salmista del Salmo 40 se dedica al Señor; esta es su resolución.  Estipula la proclamación abierta y entusiasta de la salvación que acaba de experimentar. Canta una nueva canción en respuesta a la nueva acción de Dios.  Reconoce que dar no es puramente una respuesta humana pero es en sí mismo un regalo divino.

Recordemos la nueva acción de Dios, el regalo divino que hemos recibido; en la cual acabamos de participar, la Natividad de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Sin duda este regalo del Padre merece dedicación de nosotros mismos a Dios.  Ya hemos comenzado esta dedicación a través de nuestro bautismo.  El bautismo no es un acontecimiento singular. El Sacramento del Bautismo sienta las bases para nuestro diario vivir a través de, con y en Dios.  El Santo Bautismo es el fundamento de la vida de todo Cristiano, la puerta de entrada a la vida en el espíritu y la puerta que da acceso a los otros Sacramentos. A través del Bautismo nos convertimos en miembros de Cristo, somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.

San Gregorio de Nacianzo dijo: “El Bautismo es un magnífico y más hermoso regalo de Dios…. Lo llamamos don, gracia, unción, iluminación, ropa de la inmortalidad, baño del Renacimiento, el sello y el regalo más preciado. Se llama regalo porque es conferido a quienes no traen nada propio; Gracia ya que es dado incluso a culpables; Bautismo ya que el pecado es sepultado en el agua; unción sacerdotal y real como son los que son ungidos; iluminación porque irradia luz; ropa ya que oculta nuestra vergüenza; baño porque lava; y sello porque es el guardia y el signo del señorío de Dios.”

En el Evangelio del Segundo Domingo de Tiempo Ordinario, Juan el Bautista habla de bautizar a Jesús.  Juan nota que él bautiza con agua, porque el bautismo de Juan no está conectado con el perdón de los pecados; su propósito es revelar que Jesús puede ser dado a conocer a Israel. Jesús bautiza con el Espíritu. Jesús significa la nueva creación. Jesús es portador permanente del Espíritu.

El Evangelio nos habla de renovación, sobre la resolución de cambiar, para convertirse en Santo, decir sí a Dios, como los profetas, María y José, y los Santos lo hicieron. ¿Cómo puedo ser mejor, ser santo?  Fijamos nuestra atención en Dios (capital D).  Ponemos a un lado los ídolos de nuestras vidas y recemos para que toda nuestra vida para Dios pueda traer su amor tan perfecto, tan misericordioso a cada uno.  El amor de quien nos cantaba con alegría durante la temporada de Navidad está con nosotros siempre.  Nos pide vivir esta verdad; que su presencia sea conocida por toda la tierra.

El Papa Francisco dijo: “En el ‘Sí’, de María es el ‘Sí’ de toda la historia de la salvación y allí comienza el último ‘Sí’ del hombre y de Dios: ahí Dios vuelve a crear, como al principio, con un ‘Sí’, Dios hizo la tierra y el hombre, que hermosa creación: con este ‘Sí’ vengo para hacer tu voluntad y más maravillosamente vuelve a crear al mundo, vuelve a recrearnos a todos nosotros. Es  el ‘Sí de Dios’ que santifica a nosotros, que nos permite ir adelante en Cristo Jesús.”

En unas semanas, el 28 de enero, a las 11:00 a.m., celebraré la Misa de Dar Gracias a Dios por todas aquellas personas de Vida Consagrada en la Basílica del Santuario Nacional del María, Reina del Universo.  Es una oportunidad para que todos nosotros juntos agradezcamos a nuestras hermanas y hermanos religiosos y sacerdotes por decir ‘Sí’ a Dios, para vivir la oración del Salmista, ‘aquí estoy Señor, vengo para hacer tu voluntad.’ Por su ejemplo, nos han mostrado la vida Sacramental. ¡Espero que la participación de la celebración de esta Misa esté en la lista de sus resoluciones!

Como Cristianos, es correcto y oportuno que hagamos resoluciones para Dios. Que éstas sean adecuadas para el Rey de Reyes. Que produzcan la misericordia de la este Maravilloso Consejero. Que puedan respirar Su paz.