Nuestro Llamado Católico – Febrero 2020

Lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman, Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu.

1 Corintios 2:9,10

Mis hermanas y hermanos en Cristo:

¡Qué ha preparado Dios para los que lo aman! ¡El misterio de Dios es Su plan para la salvación de Su pueblo, para usted y para mí! Este misterio se nos revela a través de Jesús y su viaje a la Cruz. El poder de Jesús es la ternura de su corazón que nos da vida. Dios no actúa como el poderoso de la tierra. Se humilla para darnos la bienvenida a cada uno de nosotros en nuestra fragilidad humana, nuestra propia incertidumbre. Dios está cerca de nosotros como un padre amoroso, una madre cariñosa, un pastor que ama a sus ovejas, una persona misericordiosa con un extraño. Dios busca que siempre estemos en relación con Él… una relación de amor porque Dios es amor.

Les pido que consideren esta relación; este hermoso regalo que se nos otorgó en el Bautismo, una semilla que se coloca en nuestra alma, para que podamos amarnos como Dios nos ama. Ese amor que florece, ayuda a cosechar los ministerios sostenidos por ustedes, quienes eligen participar, a través de Nuestro Llamado Católico.

El apoyo financiero que ustedes ofrecen forma a nuestros seminaristas quienes se convierten en sacerdotes de sus parroquias; celebra a las hermanas religiosas cuyos ministerios sacian la sed dentro de nosotros; camina con hombres que son ordenados diáconos para servir a nuestras comunidades parroquiales y a los que están en ‘las afueras’ para compartir el regalo del amor de Dios. Cada regalo que usted brinda ayuda a nuestros maestros y catequistas a prepararse para ayudarlo con el crecimiento espiritual de sus hijos. La cantidad más pequeña es su ofrenda a Dios para evangelizar a Su pueblo. Las personas sin hogar, los hambrientos, los desamparados son bendecidos por su ofrenda a Dios.

Mis hermanas y hermanos en Cristo, estamos llamados a ser la fuente de paz, esperanza y amor entre toda la sociedad humana; renovando nuestro mundo en Cristo y colaborando con Cristo para transformar a Su pueblo en el reino de Dios. Este reino se reveló como regalo en la persona y las acciones de Jesús. Este reino es también nuestro para cumplir con Dios a través de los ministerios sostenidos por Nuestro Llamado Católico que lo invitan a Él a nuestra vida diaria. Por favor apoye Nuestro Llamado Católico. ¡Que podamos llegar a saber lo que Dios ha preparado para nosotros quienes lo amamos!

El Señor esté con ustedes. La bendición del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, descienda sobre ustedes por siempre. Amén.

 

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